domingo, 7 de abril de 2013

Tel Avic, la ciudad moderna de Israel



Américo Fernández, Lesbia Granadillo, Rosita Pérez Yépez y Riolama Fernández

Ciudad moderna construida sobre tierra yerma.  Apenas tiene cien años, mientras Jerusalén, la capital de Israel, pasa de los cuatro milenios.

Texto y fotos de Américo Fernández

Cuando uno viaja a Tierra Santa, la primera escala obligada es el Aeropuerto Ben Gurión de Tel Aviv.  Yo realice el viaje a bordo de un avión de Air France que tardó catorce horas desde el Aeropuerto Simón Bolívar de Maiquetía, haciendo escala en el aeropuerto Charles de Gaulle de Paris.  Viajaba en compañía de la bióloga Lesbia Granadillo, la ecóloga Rosita Pérez Yépez,  suboficial de la naval Priscila Patete y  bióloga marina Riolama Fernández.
            Tel Aviv es una ciudad moderna e industrial, la segunda más importante de Israel después de Jerusalén, su capital histórica y milenaria  Tiene más de 4 mil años mientras Tel Aviv apenas cuenta una centena.
            Israel, con una población aproximada de 8 millones de habitantes, apenas cuenta 60 años como estado republicano, soberano e independiente. Está  ubicada en las tierras bíblicas de Canaán, mejor conocidas en la actualidad como Palestina, en la costa oriental del Mar Mediterráneo, al suroeste de Asia, y dividida en su mayor parte entre Israel, Jordania y los territorios autónomos  palestinos de Cisjordania y la Franja de Gaza.
            Tel Aviv que en hebreo significa “colina de primavera”, está situada a orillas del Mar Mediterráneo, siempre lleno de turistas de todas partes del mundo disfrutando la placidez se sus  playas y la comodidad de sus balnearios, donde incluso por las noches se levantan pantallas para la proyección de sonados  encuentros futbolísticos.
            Esta urbe casi siempre confundida con la capital de Israel es sin duda el  principal centro comercial, económico e industrial del país. Las principales industrias se basan en los sectores alimentario, textil, de la confección, químico, metalúrgico, maderero, automovilístico y de material eléctrico y electrónico. Esta considerado como el quinto país en tecnología avanzada del mundo.
El resto de la actividad comercial está ligado a la talla de diamantes.  No obstante el valor que le agrega la talla al diamante, en Venezuela, con 100 años de explotación diamantífera, no existe una industria del diamante, Israel, sin embargo,  con una población inferior a la de nuestro país y en cuyo suelo no existen yacimientos de diamantes, tiene una auténtica industria conformada por más de diez mil talladores.  Israel importa una buena parte de la producción mundial, incluyendo la de Venezuela avaluados en menos de un millón de dólares y exporta 200 millones de dólares.
 El turismo es otro pilar de la economía de la ciudad, que casi en su totalidad está centrado en la zona costera, y cuenta con numerosos complejos hoteleros que se benefician de un clima benigno que favorece dicha actividad. La ciudad está formada por dos núcleos urbanos distintos: la histórica Yafo, en el sur, y la moderna Tel Aviv, que se extiende hacia el norte y el este. Yafo (antigua Jaffa) es una ciudad de estilo árabe con edificaciones antiguas y calles tortuosas. Por el contrario, Tel Aviv posee amplias avenidas arboladas y modernos edificios de viviendas; cabe destacar la denominada “ciudad blanca”, un conjunto arquitectónico excepcional del movimiento moderno, construido entre los primeros años de la década de 1930 y 1948, siguiendo un plan urbanístico creado por Patrick Geddes. La ciudad es el corazón de la vida cultural israelí y cuenta entre sus instituciones con museos, centros dedicados al arte y la música, con una orquesta filarmónica y varias compañías de teatro. El ministerio de Defensa israelí (denominado Histadut) tiene en Tel Aviv-Yafo su cuartel general; es también la sede de la Universidad de Tel Aviv, fundada en 1953. La Universidad de Bar-Ilan (1955) se encuentra en el barrio de Ramat Gan. En la ciudad se publica un gran número de periódicos y revistas en distintas lenguas.
Podríamos decir que en Tel Aviv todo es original.  Hasta los platos donde sirven los alimentos.  En las edificaciones la geometría abstracta juega un papel predominante,  obras limpias, sin colorete, las plazas pública exhiben creaciones escultóricas en vez de bustos y estatuas heroicas y a pesar de que poco llueve y los ríos son escasos, el agua llega a presión, muy diferente a Ciudad Bolívar al lado del caudaloso Orinoco donde el agua llega suave sin fuerza.  La gente es culta, no hay discriminación de ninguna clase, musulmanes como cristianos, judíos y drusos gozan de los mismos derechos, los automóviles no son lujosos y prácticamente duermen en la calle, la seguridad ciudadana es absoluta y a pesar de que es un país en guerra y constantemente amenazado por el terrorismo, usted  casi no ve ni militares ni policías en la calle y es que no hace falta porque el habitante tiene la moral muy alta y es respetuoso de la ley.



Las bolivarenses Priscila Patete y Rosita Pérez Yépez caminan descalzas  por la costa del Mediterrán
viv



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