domingo, 7 de abril de 2013

Jerusalén, entre el Mediterráneo y el Mar Muerto



Entre el Mediterráneo y el Mar Muerto surge Jerusalén, la Capital de Israel, y tierra de la mayor atracción espiritual del mundo.  Tanto judíos como cristianos y musulmanes la llaman “Tierra Santa”.

Texto y fotos de Américo Fernández

Atravesamos el desierto de Judea y por el camino de Jesús, llegamos a Jerusalén y nos hospedamos en  el Hotel Jerusalén Gate, para iniciar el siguiente día con una visita al Santuario del Libro donde se hallan los Pergaminos del Mar Muerto y el modelo a escala de la ciudad en tiempos de Jesucristo. Los manuscritos en papiro fueron descubierto en 1947 en varias cuevas de Jordania e incluyen manuales de disciplina, libros de himnos, comentarios bíblicos y textos apocalípticos.
            Jerusalén, con 700 mil habitantes residentes, aparte de los millares de turistas y peregrinos que vistan la ciudad, se alza sobre una meseta de 750 metros de altura a 24 kilómetros del Mar Muero y 52 en línea recta del Mediterráneo.
            El Rey David la convirtió en la capital de Palestina o Canaán, en el año 1000 antes de Cristo y desde entonces ha sido invadida, repartida y profanada.  Hoy se encuentra virtualmente unificada bajo el dominio y administración de Israel, nación erigido en el hogar definitivo de los judíos y realmente autónoma y soberana desde 1948 por decisión de las Naciones Unidas.
            Cuando usted la visita se da cuenta que existen dos ciudades, la Ciudad Nueva en pleno crecimiento y la Ciudad Vieja amurallada y en sus alrededores varios de los santuarios más sagrados del judaísmo, el cristianismo y el mahometanismo, así como  bazares y pintorescos barrios.  En uno de esos barrios muy animado por las noches, nos detuvimos en un a esquina: Riolama, Lesbia, Rosita y  yo, a disfrutar las melodías  que salían del acordeón de un viejo argentino.  Hay como 80 mil argentinos en todo Israel. Visité la casa en un Kibutz de uno de ellos, casada con una profesora Liliana Lara, de Maturín.  Él trabaja cerca de la Franja de Gaza donde frecuentemente caen los misiles anunciados previamente con un sistema automático de alarma que da tiempo a los residentes protegerse bajo refugios blindados.  Por eso hay tan pocos muertos.
            Visitamos la Universidad Hebrea de Jerusalén situada en el Monte Scorpus y donde cursan más de 30 mil estudiantes así como también el Yad Vashem, monumento recordatorio del Holocausto. Yad Vashem es un lugar dedicado a las víctimas y héroes del Holocausto, un amplio complejo de museos, monumentos, exposiciones al aire libre, archivos y bibliotecas. El Monumento a los Niños está excavado en una cueva y conmemora al millón y medio de niños que fallecieron durante el Holocausto.
            El recorrido prosiguió hacia Ein Karem, para reconocer las iglesias de San Juan Bautista y de la Visitación de María.  Por la tarde viajamos a Belén en, Cisjordania, ocupada por Israel desde 1967 durante la Guerra de los Siete Días.  Es el lugar donde nació Cristo, y por ello es venerado como lugar santo. Allí visitamos una de las más antiguas iglesias del mundo, la iglesia de la Natividad, construida por Constantino I el Grande, emperador de Roma, en 330, en el lugar que la tradición indica para el nacimiento de Cristo. A pesar de la reconstrucción realizada por el emperador romano Justiniano I, en el siglo VI, puede aún verse gran parte de la iglesia original, y la capilla acoge constantemente peregrinos cristianos. Nos llevaron luego a la Capilla de San Jerónimo y de San José y el campo de los pastores.
            Regresamos al hotel para el día siguiente  vía Monte Scorpus visitar el Monte de los Olivos y apreciar una magnifica vista de la ciudad antigua.  Continuamos hasta los Jardines de Getsemaní para visitar la Basílica de la Agonía y la ciudad nueva de Jerusalén.  Salimos inmediatamente hacia la Ciudad Antigua. Queríamos ver el Muro de los Lamentos.  Gemidos, largos lamentos percibimos a esa hora bajo un sol ardiente a donde no podían llegar juntos hombres y mujeres.  Provistos obligatoriamente de un kipá en la coronilla pudimos palpar y tocar de cerca el  sitio más sagrado del judaísmo.  Los guayaneses del grupo colocaron papelitos en las ranuras del muro deseando mejor suerte para Ciudad Bolívar.
            Más próximo estaba y allí estuvimos sin dilación, en la explanada del Templo de Salomón en donde se ubican  la Mezquita de Omar, mejor conocido como Domo de la Roca, y la Mezquita de El Aqsa.  Finalmente recorrimos a pie hasta el Pretorio y por la vía Dolorosa, con sus diversas estaciones, hasta el monte del Calvario donde visitamos la Iglesia del Santo Sepulcro y luego el Monte Sión, tumba del Rey David, El Cenáculo y la Abadía de la Dormición.



Museo Recordatorio del Holocausto


Monte de los Olivos

Vista de Jerusalén




Muro de los Lamentos







            

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